martes, 5 de agosto de 2014

CONSTRUCCION DE UNA ESTIRPE PROPIA
         Este artículo forma parte de una serie de artículos sobre el Fiorino, en el que uno de los creadores, Umberto Zingoni, explica porqué la consanguinidad es fundamental para construir una buena estirpe. Lo que se dice en este artículo es válido para cualquier raza de canarios.  
 
         Lo primero que hay que hacer es una selección inicial de los canarios que se van a cruzar entre sí, y para llegar a tener un stamm o estirpe propia, de gran calidad, que se acerque lo más posible a las características del estándar  hay que trabajar en consanguinidad, pues la consanguinidad absoluta es el único camino que puede llevar al éxito. Solo actuando de este modo, con el paso de los años se forma una estirpe, que progresivamente, tras la rigurosa exclusión de los ejemplares no deseables, se va haciendo cada vez más homogéneo. De esta forma la uniformidad, es decir la exclusión progresiva, categórica y fenotípica de los genes no deseados  del genoma de los ejemplares seleccionados, aumenta de generación en generación y se forma una estirpe cada vez más uniforme.
          Así se concreta el hecho que desde el punto de vista genético no hay gran diferencia entre un ejemplar de primerísima categoría  y otro de categoría menor, porque la diferencia puede muy bien depender de la cantidad de genes recesivos y de la diferente recombinación de los mismos (posiblemente también de los llamados genes modificadores) responsables de diversas modificaciones.
          Hablando del mismo orden de cosas, la adquisición a un buen precio de un ejemplar más modesto que otro, pero que ambos pertenecen a la misma estirpe, es una regla muy aconsejable, porque con menor precio se adquiere la misma composición genética. Pero estas son cosas que muchos criadores, especialmente si llevan mucho tiempo, saben bien y no les parece nada novedoso y que sirve para enfatizar que una pareja de menor valor respecto a otra de más calidad,  da crías más hermosas que las de mayor valor respecto a la norma; siempre y cuando pertenezcan al mismo stam o estirpe.
           En lo que respecta a nosotros, a nuestra estirpe, es cierto que ejemplares que hemos obtenido y que han pasado a otros criadores, éstos han continuado criando en total consanguinidad, teniendo la mayor garantía  posible de obtener hijos de alto nivel.
         Es deplorable que haya criadores que hablando de su propia estirpe digan que lo han obtenido en pocas generaciones, o peor aún, han continuado introduciendo ejemplares de otra estirpe. Después de un cierto número de generaciones solo la selección rigurosa puede dar los resultados esperados, siempre y cuando se hayan tenido presente dos afirmaciones que muchos tiene en cuenta: sin una rigurosa selección la consanguinidad no tiene sentido y el sentimentalismo es el peor enemigo de la selección.
         Sin embargo existe una excepción. Si algunos ejemplares de una estirpe bien establecida, es decir de una verdadera estirpe, se han pasado a otro criador que ha continuado criando en total consanguinidad, y en esta estirpe paralela alguna característica (longitud, calidad del plumaje, forma de la moña, etc.), por cualquier afortunada mutación es mejor que la de la primera estirpe, entonces, si se tiene la certeza de que todo ha ocurrido así, la introducción de ejemplares de esta segunda estirpe en la primera, es del todo aceptable.

         En este sentido conviene recordar la regla de que si una estirpe se divide y una parte pasa a otro criador y las dos estirpes han tenido una correcta selección durante muchos años, en este largo periodo de tiempo seguramente que han aparecido minimutaciones diferentes, que con el paso del tiempo han originado dos estirpes algo diferentes entre sí, en tal caso se pueden pasar ejemplares de una estirpe a otra.
Traducción y adaptación de un artículo de
  Umberto Zingoni aparecido en Internet

viernes, 11 de julio de 2014

EL RIZADO DEL NORTE
El Sr. Giuseppe Nastasi nos habla sobre la evolución del Rizado del Norte en Italia, uno de los países que siempre ha destacado en la cantidad y calidad de ejemplares de esta raza.
Recientemente he enjuiciado  cerca de 90 ejemplares de Rizados del Norte y entre ellos había algunos verdaderamente magníficos, y cuando la calidad es tan alta, es un verdadero problema dar los tres primeros premios porque hay que buscar tres pies al gato para descartar  a los ejemplares, que aun siendo magníficos,  tienen un punto menos que los vencedores.
         Como acabo de decir los canarios excelentes eran muchos, pero he notado que en la selección de la raza se están descuidando aspectos que son muy importantes.
        A principio de los años 80 había muchísimos Rizados del Norte, más que ahora, así como el número de criadores. Recuerdo que las características de los canarios de esta raza eran completamente diferentes a los de ahora, de hecho, se veían numerosos canarios que en el lenguaje  de los aficionados se les llamaba “Picardones”. El Picard era una antigua raza rizada de origen francés criada en Picardía, con características intermedias entre el Frisé Parisien y el Rizado del Norte. Los ejemplares que había a comienzos de los 80 eran más parecidos al Picard que al actual Rizado del Norte. El Picard parece haber sido el precursor del Frisé Parisien pues presentaba rizos por todo el cuerpo, era de talla bastante grande y ciertamente parece que ha contribuido mucho al nacimiento del Rizado del Norte.
        Volviendo a hablar del Rizado del Norte que se criaba hace 30 años, eran ejemplares que no tenían la cabeza ni el cuello completamente lisos y muchos presentaban cejas y corbatas evidentes; en la casi totalidad de los ejemplares el abdomen era muy rico en plumas y no era perfectamente liso tal como dice el estándar.
        En los años sucesivos la evolución de la raza ha sido magnífica. Se ha pulido la cabeza y el cuello, desapareciendo las cejas y corbatas,  y se ha conseguido que el abdomen sea perfectamente liso, algo verdaderamente impensable en los años 80. En los ejemplares actuales de mayor calidad se ve el abdomen completamente liso y con una raya central que es el lugar de encuentro de las dos ramas de pterilo ventral.
        En aquellos años los ejemplares que había eran de talla verdaderamente grande y muchos ejemplares superaban los fatídicos 18 cm. Eran tan abundantes los ejemplares de gran talla que algunos años se discutió en la Comisión Técnica la posibilidad de adoptar para esta raza la anilla de tipo C, formato que estaba previsto para el Rizado de París y el Paduano, lo que prueba que el Rizado del Norte de aquella época era verdaderamente grande. Hoy la longitud de un Norte no supera los 17 cm. con muchos ejemplares que tienen 16 cm en criaderos seleccionados, donde son muy abundantes.
        
       La Comisión Técnica de entonces exhortaba a los criadores a no apartarse del estándar del Rizado del Norte, limpiándole de los antiestéticos rizos (corbata, collarín, cejas), cosa que hicieron numerosos criadores practicando una rígida selección, llegando con mucha paciencia a obtener ejemplares de grandísima calidad.
El Norte mejoraba de año en año respecto a la limpieza del cuello y del abdomen, pero en el camino se perdían algunas cosas, especialmente los rizos de la espalda. Recuero al Prof. Zingoni en un concurso donde enjuiciaba y donde yo acudí como aspirante a juez y que me dijo: Mira Giuseppe cuantos Norte  con excelentes cuellos y abdómenes pero que malas espaldas.
 


            Decía que este año he enjuiciado en Pordenone los Rizados del Norte y después de tantos años de las palabras del prof. Zingoni tengo que decir que pocas cosas han cambiado de hecho; los casi 90 ejemplares que he enjuiciado en el Campeonato Italiano eran defectuosos en la espalda, o porque carecían de ella o porque tenían el característico espaldón. Se dice que un ejemplar presenta espaldón cuando tiene los rizos de la espalda más abundantes de un lado que de otro; la parte más abundante se llama espaldón.
El defecto en la espalda es la primera característica que ve el juez, de hecho, durante el enjuiciamiento es la primera casilla que se evalúa.
Me explico mejor. Cuando el porteador de las jaulas las coloca en el suelo, el juez echa un vistazo y analiza la primera característica que se observa que es la espalda, e inicia los primeros descartes. Partiendo de una penalización de 3 puntos en el apartado espalda (7 puntos es una valoración apenas suficiente) el canario difícilmente puede superar los 90 puntos, y sobre todo en un campeonato donde el primer clasificado debe tener 93 puntos, con 90 puntos nunca tendrá premio.
He encontrado en Pordedone magníficos Rizados del Norte con pésimas espaldas. Eran buenos ejemplares que fallaban en una característica que muchos criadores de Norte no dan importancia, lo cual no es así en el momento del enjuiciamiento.
El problema es que cuando el canario lo ve un visitante  del criadero, pero lo ve desde abajo y entonces no se ve bien el defecto, dice: ¿Por qué esta canario no ha ganado? Pero si el visitante viese la planilla de enjuiciamiento, vería en el apartado Espalda un hermoso 7.
Otro problema encontrado en los Norte y que parece una constante en casi todos los ejemplares son las alas, excepto en alguno de ellos.
Me he dado cuenta que casi todos los canarios cruzan las puntas de las alas, defecto feo de ver y que se penaliza en el apartado alas.
Las alas tienen 5 puntos de asignación. ¿Con cuánto debería normalmente ser penalizado un canario que tiene las alas bien cruzadas? La respuesta es 1 punto de penalización lo cual es injusto pues no discrimina a un canario que cruza las alas muy poco de otro que las cruza mucho.

domingo, 8 de junio de 2014

ENJUICIAMIENTO DE PAREJAS DEL RIZADO PADUANO
       El club italiano del Rizado Paduano ha comenzado una experiencia que me parece muy interesante. Consiste en el enjuiciamiento de parejas. Pero este enjuiciamiento no va dirigido a puntuar a un macho y una hembra, sino a puntuar la idoneidad de esa pareja como futuros reproductores.
El propósito fundamental de estos concursos de parejas por parte del Club es dar conocimientos y elementos para pensar y meditar sobre ellos  y favorecer la  discusión con otros criadores, conocimientos y discusiones que sean  útiles en la fase más delicada para la mayoría de los criadores: la elección de los ejemplares a emparejar.
Para los criadores sin experiencia, puede ser una valiosa ayuda para no cometer errores garrafales en los emparejamientos, que con el tiempo desmoralizan a los criadores noveles por la cantidad de resultandos negativos que se obtienen.
Si el  propósito fundamental es aprender los unos de los otros los pequeños secretos para un ajuste apropiado de las parejas el mejor lugar es realizar estos concursos en el club, pues las exposiciones, sean del tipo que sean,  no son el lugar adecuado para difundir este conocimiento.
Los puntos y aspectos  de penalización están sujetos a cambios a lo largo de los años como resultado de las continuas observaciones de los criadores.
Los principales defectos que se penalizan en las parejas son los siguientes:
-     Ambos ejemplares tienen un plumaje excesivamente blando o suave – hasta  4 puntos de penalización.
-     Ambos ejemplares tienen plumaje muy duro – hasta 6 puntos de penalización.
-     Ambos ejemplares son blancos dominantes – DESCALIFICACIÓN.
-     Ambos ejemplares tienen la cabeza lisa – DESCALIFICACIÓN.
-     Ambos ejemplares con moña – DESCALIFICACIÓN.
-     Ambos ejemplares tienen un tamaño insuficiente - hasta 8 puntos de penalización.
-     Ambos ejemplares con abundante cuello alto -  DESCALIFICACIÓN
-     Un ejemplar con abundante cuello en la parte posterior con una tendencia a " cuello levantado " – hasta 7 puntos de penalización.
 
-     Ambos canarios con el cráneo estrecho – hasta 8 puntos de penalización.
Ambos ejemplares con favoritos bien marcados  - hasta 7 puntos de penalización.

-     Ambos canarios con cresta – hasta 6 puntos.
   Uno de los ejemplares (sólo uno) con evidentes problemas de calvicie en la parte posterior del cuello – DESCALIFICACIÓN
 
Toda pareja que supere los 10 puntos de penalización es descalificada, es decir, no se considera una pareja adecuada para la reproducción.
Los motivos de descalificación son aquellos emparejamientos que nunca se deben realizar:
-     Ambos ejemplares son blancos dominantes
-     Ambos ejemplares tienen la cabeza lisa
-     Ambos ejemplares con moña
-     Ambos ejemplares con abundante cuello alto
-     Uno de los ejemplares (sólo uno) con evidentes problemas de calvicie en la parte posterior del cuello.
(Evidentemente el ejemplar con calvicie en la parte posterior del cuello hay que eliminarlo como reproductor).
Cuando se penaliza la pareja son emparejamientos que se pueden hacer si el defecto en ambos animales no es muy acusado, y no hay que olvidar que una penalización superior a 10 puntos indica un emparejamiento incorrecto que no se debe realizar. 

viernes, 9 de mayo de 2014

SOBRE EL RIZADO PADUANO

          La moña es uno de los aspectos más difíciles de esta raza, ya que se ha comprobado  que esta característica no es perfectamente compatible con el plumaje rizado, lo que se concreta en el hecho de que a pesar de la selección efectuada, siguen apareciendo ejemplares con calvicie en la nuca. El porcentaje es mayor en el Paduano que en otras razas en el que - con razón – el estándar prevé  que los rizos del cuello estén en forma de un collar, con lo que inevitablemente aumenta la tendencia a curvarse incluso las plumas de la cabeza, con el resultado de dejar la nuca más o menos descubierta. El cuello liso atenúa mucho esta tendencia, por este motivo las moñas de calidad aparecen en un porcentaje mucho mayor en el Fiorino que en el Paduano.
¿Cómo se puede obtener una buena moña si el ejemplar de cabeza lisa tiene un cráneo pequeño y estrecho? Una buena moña necesita necesariamente una buena "base de apoyo". Para conseguir hacer cabezas grandes, anchas y redondeadas, no hay que temer emparejar un par de ejemplares de cabeza lisa. No hay ningún problema. Los defectos en los ejemplares de cabeza lisa son más fáciles de corregir echándolos a criar entre ellos que no emparejándolos con un ejemplar moñudo. Esta es mi experiencia. 

En lo que respecta al collar, nunca emparejo dos ejemplares que ambos tengan un collarín muy bueno, pero hago las parejas con un ejemplar provisto de un buen collar con otro que o casi no tenga o que lo tenga incompleto. Emparejando dos ejemplares con un buen collar se obtienen canarios con collares demasiado altos y voluminosos, que estropearán los rizos del pecho o Jabot y el cuello. 

Cuando un Padovano tiene un gran collar por la parte delantera,  sucede a menudo que "tira" de algunas plumas de la parte superior del Jabot algunas plumas  y provoca la creación de un pequeño agujero en el medio del mismo. Es el  famoso agujero u hoyo de la parte superior del Jabot. Es un efecto secundario, causado por los collares. Pero nada serio. Que no entre el pánico debido a esto, y continuemos  obteniendo  jóvenes  con esta característica.
Por lo demás, las cosas de siempre, las parejas se deben hacer habitualmente mediante la compensación (los defectos de uno deben ser compensados por las cualidades del otro), pero es mejor cuando se pueden emparejar dos ejemplares excelentes.  Es también válido para el Paduano  el emparejamiento de nevado con intenso, aunque intenso en estos canarios significa de plumaje apretado. En esta raza en particular los canarios válidos para la reproducción no siempre son válidos para los concursos. Un canario con collar incompleto o sin collar no puede alcanzar más de 89 puntos (de acuerdo con los criterios de enjuiciamiento vigentes); los canarios con plumaje nevado (más vaporoso y voluminoso) son los que casi siempre suelen ganar en los concursos; los canarios con unos rizos de la espalda pobres o ausentes y otros defectos en el plumaje, pueden ser utilizados como reproductores cuando tienen un buen tamaño, una buena cabeza y un buen cuello. La experiencia me ha enseñado que es más fácil corregir los defectos del plumaje o poner un collar a un Paduano que no lo tenga, corregir los rizos de la espalda, poner bien las plumas del abdomen que eliminar los defectos de la cabeza, del cuello y de la talla. En conclusión, los Paduanos destinados a las exposiciones son una cosa y los destinados a la reproducción otra, aunque pueden (y  deben) emparejarse entre sí.
       Un pequeño truco: cuando tenemos un pollo nuevo con  moña, con un buen collar (lo que de hecho bastante difícil) para evitar que el cuello, durante la fase de la muda, al crecer, roce con la parte posterior  de la moña (las plumas del collar aumentan de longitud subiendo y las de la moña crecen bajando) y todo ello en un espacio pequeño, quitamos  a finales del mes de julio las plumas de la parte trasera del cuello, para permitir que la moña crezca con regularidad. Una vez que la moña está completa, las plumas del cuello crecen sin obstáculos ni interferencias. Lo que hemos hecho ha sido conseguir que estás dos características de desarrollen en dos fases diferentes. Cierto es que si el collar fuese exactamente como está previsto en el estándar de la raza, bajo, a la altura del ala, este consejo no serviría. Por desgracia, en la actualidad existen  muy pocos cuellos, por eso nos vemos obligados a hacer de la necesidad virtud.
Hasta el final de la muda difícilmente se puede decir que pollos van a conservar su calidad, y esto es válido para todas las razas rizadas. Un canario maravilloso en julio puede que ya no lo sea en noviembre. Hasta el final de la muda los canarios están en una voladera donde dos veces por semana se les pone una bañera con un poco de glicerina líquida o una pizca de bicarbonato de sodio. 

domingo, 9 de marzo de 2014

EL RIZADO DE PARÍS

        Es una raza antigua caracterizada por su gran talla y los  característicos rizos en todas las partes del cuerpo, dos características fundamentales que debe poseer todo ejemplar de calidad.




        Es necesario insistir en que en el Parisien la longitud debe ser proporcionada y que debe haber una armónica proporción entre las tres partes en que se divide el cuerpo: cabeza, tronco y cola. Por ejemplo, una gruesa cabeza en un ejemplar con una cola pequeña, o viceversa, rompen esa armonía; un pecho y un abdomen con rizos poco voluminosos hacen parecer al canario desproporcionadamente largo.
        La valoración de la calidad de los rizos no es fácil para quien no sea un criador de esta raza, pero es oportuno insistir sobre este punto para poder distinguir un gran Parisino provisto de bellos y abundantes rizos por todo el cuerpo, de un Parisino lleno de ricitos. Esta expresión tiene un tono despectivo porque debe quedar claro que cada zona debe estar provista de rizos de determinadas características conforme a los criterios de enjuiciamiento.
        El examen preliminar se centrará en la armonía de las tres partes del cuerpo y en la tipicidad del plumaje y de los rizos.

COMENTARIO SOBRE CADA UNO DE LOS APARTADOS DE LA FICHA DE ENJUICIAMIENTO

TALLA. – 10 puntos. Longitud mínima 19 cm. con proporciones perfectas y forma armoniosa.
El apartado talla implica en esta raza, más que en ninguna otra, el concepto de Forma y Armonía de las diversas partes del cuerpo, factor fundamental para que el pájaro sea elegante. Una longitud mayor en un canario no puede estar separada de la forma, en el sentido de que con una mayor longitud la forma debe quedar sin alterar, lo que supone que los otros factores también deben aumentar, es decir, debe aumentar la MOLE del ejemplar.
Se puede decir que si la proporción se mantiene, cuando aumenta la longitud debe aumentar también la mole. Algunos criadores se preocupan en exceso de la longitud a costa de la mole o volumen del canario.
Es fácil comprobar que ejemplares de 19 – 20 cm de largo (que no son pocos) tienen una magnífica cantidad de óptimo plumaje y buenos flancos más frecuentemente que los ejemplares de 21 – 22 cm, pues en estos canarios la longitud no está acompañada de un proporcionado y armónico aumento del plumaje, y por tanto de la MOLE. La forma es menos llena, los flancos pierden la forma correcta, el plumaje del abdomen pierde vaporosidad y suavidad, la culotte está caída, etc.




Habíamos dicho “más frecuentemente” pero hay que puntualizar que no siempre es así, y que hay ejemplares de gran longitud y gran mole, lo que quiere decir que los canarios han ido evolucionando en los últimos años, ya que anteriormente era impensable la existencia de canarios como los de ahora.
        De todo esto se deriva que no es fácil para el juez cuantificar la importancia y la contribución de la longitud y de la masa corporal y valorar la mejor.
        Un ejemplo clarificador. Tenemos cuatro ejemplares de longitudes 19, 20, 21  y 22 cm. Si en todos los sujetos el aumento de la longitud conlleva un aumento del volumen sin que el plumaje se deteriore, podremos dar una puntuación de 90, 91, 92 y 93 puntos, o tal vez, incluso mejor 90, 91, 93 y 95 puntos. Pero si esto no ha ocurrido y el ejemplar más pequeño compensa su talla con un perfecto plumaje y el ejemplar más grande tiene un plumaje inferior, la puntuación puede ser la misma lo que muchas veces es motivo de crítica, aunque esta sea errónea.
        El juez en el momento en que hace su valoración comparativa no debe dejarse influenciar de la idea que es más  fácil criar un canario más corto, o que no es posible pretender que el ejemplar más grande tenga el plumaje de la misma calidad que el ejemplar más corto. Tales consideraciones pueden ser ciertas, pero deben hacerse en otros momentos, no en el momento del enjuiciamiento, donde se enjuicia lo que se ve.
        Tampoco es admisible que un juez conceda  a una hermosa hembra más puntuación que a un macho de la misma calidad, porque en igualdad de volumen una hembra se considera de más calidad que un macho. Repetimos que el enjuiciamiento es otra cosa, porque puede ser que en determinado momento la hembra se ponga a cantar.
        Hay que recordar que un canario de plumaje duro parece más largo que uno de igual longitud pero de plumaje suave, ya que es más largo y vaporoso.

POSICIÓN – 5 puntos. Erguido, fiero, majestuoso, tronco y cola en línea, formando un ángulo con la horizontal de cerca de 50º.
        Una vez excluida toda posición que no sea “fiera y majestuosa” y con la cola en línea con el cuerpo, toda otra consideración es superflua.


En otras palabras, la posición más o menos de rana, con un ángulo entre el cuerpo y la cola, hay que considerarlas defectuosas y se les concederá entre 3 y 4 puntos.
Naturalmente la valoración de la posición hay que hacerla cuando el canario está vigilante.
Algunos ejemplares de mucho valor, las largas plumas de la cabeza que caen sobre los ojos, impiden la normal visión del animal, obligando al canario a alargar el cuello tomando entonces el ejemplar una posición excesivamente levantada. A nuestro parecer esto no perjudica la elegancia del canario, sin embargo tal posición puede considerarse no correcta del todo.

PLUMAJE – 10 puntos. Abundante, voluminoso, sedoso.
        Los ejemplares de plumaje duro nunca podrán obtener la misma puntuación que otro que tenga el plumaje suave.


        En este apartado hay que tener en cuenta eventuales vacíos en el plumaje, es decir, zonas en las que faltan los rizos: donde más frecuentemente se localizan estos vacíos es en el pliegue de las alas (carpo). A esta zona tienen que llegar los rizos de los flancos o aletas, los de la espalda y del cuello, con lo que esta zona debe estar cubierta de plumas que provienen de las regiones circundantes mencionadas. Este es el motivo por el que el ala no debe ser visible.
        En este apartado del plumaje no se debe valorar el abdomen, el cual se valora junto con el pecho o jabot. Sin embargo sí que hay que valorar la culotte, que debe tener un desarrollo y vaporosidad máxima  de las plumas.

MANTO O ESPALDA – 10 puntos. Bien repartida, simétrica, voluminosa, extendiéndose por todo el dorso, bouquet vaporoso y paracerco abundante.
        El manto comprende todas las plumas que nacen del pterilo dorsal. La espalda debe ser lo más extensa posible y simétrica. No se admite la espalda en forma de rosa porque es una característica del Rizado Gigante.
        El bouquet de la espalda es casi siempre unilateral. Su ausencia conlleva la pérdida de un punto. En los raros casos  en que aparece simétrico hay que considerarlo como un carácter de altísimo valor.

FLANCOS O ALETAS – 15 puntos. Muy voluminosos, levantados y deben sobrepasar el margen inferior de la espalda.
        Constituyen el apartado que más que cualquier otro sufre el excesivo aumento de la longitud, y consecuentemente un deterioro de la implantación de las plumas en la piel, por lo que los ejemplares mejores en otros apartados pecan de tener caídos o no bien sostenidos los flancos.


        Se puede decir que los flancos son el testimonio de la robustez de las plumas y por este motivo se concede a este apartado el máximo de puntos (15). El estándar exige que los flancos estén curvados hacia arriba, y en cambio, demasiado a menudo están abiertos,  especialmente en el lado anterior.



 Otro defecto frecuente en los ejemplares de plumaje débil, es la tendencia de las plumas a caer flácidamente hacia delante, haciendo perder toda la belleza a este rizo característico (conviene recordar que en todas las Razas Rizadas los flancos son los rizos más vistosos y característicos).
        Los flancos abiertos, caídos hacia delante o no bien curvados hacia arriba hay que considerarlos solo como buenos y se les otorgará una puntuación de 12 – 13 puntos siempre que sean simétricos. Con defectos mayores se les considerará como suficientes.
        Tal como se dijo en los criterios del Rizado del Norte, la separación entre los rizos del pecho y los flancos recibe el nombre de Stacco. En esta raza el juez no podrá pretender que el stacco tenga la misma nitidez que tiene en otras razas.

PECHO O JABOT – 15 puntos. Lleno, simétrico, muy desarrollado, extendido desde el pecho hasta el abdomen sin interrupciones.
        En el Paduano hay una separación entre los rizos del pecho y el abdomen. En el Rizado Gigante Italiano las plumas del pecho están dirigidas hacia arriba, distintas de las del abdomen. En el Parisien el pecho y el abdomen deben aparecer como un único y gran rizo, o dicho de otra manera, como un gran pecho o jabot que cubre toda la región ventral.



 Naturalmente las plumas que cubren el pecho son mas sostenidas (rígidas, que no pierden su posición) que las que cubren el abdomen. Pero en un pecho de gran valor no debe señalarse, aunque sí debe ser visible, un surco mediano que corresponde a la línea del esternón, la que da la idea o impresión del pecho doble; tal surco es un signo de calidad.


En los ejemplares más plumosos, más espesos, por varias razones es  de esperar que las plumas del abdomen estén aplastadas, lo que hace que aparezca el pecho o jabot corto. Si este pecho es de óptima calidad, será considerado como Bueno y se le concederán 12 puntos.

CABEZA, CUELLO Y COLLAR – 10 puntos. Cabeza voluminosa, rizos de la cabeza, simple, doble o en forma de casco, favoritos (plumas de las mejillas) abundantes.
        La variabilidad de los rizos de la cabeza varía muchísimo de unos ejemplares a otros. Como orientación definiremos de forma genérica los rizos de la cabeza.


Rizo simple: formado por plumas que se dirigen hacia un solo lado de la cabeza.

Rizo doble: formado por plumas en los dos lados de la cabeza, independientemente de su simetría y de que los rizos de una parte de la cabeza cubran parcialmente o entren en la otra parte.

Casco o elmo: es un rizo en el cual las plumas de la parte de la nuca se levantan para formar una especie de cresta. Esta descripción hay que tenerla clara para distinguir este rizo que está presente en el Parisino, del de el Rizado Gigante, que es totalmente diferente.
        Dado que hay muchas formas del plumaje de la cabeza, la valoración se hará fundamentalmente sobre el volumen de dichos rizos fijándose en los varios diámetros que pueden presentar y en la originalidad que la experiencia permita destacar.
        Las plumas de las mejillas son muy abundantes, dando lugar a dos voluminosos favoritos que dan la impresión de impedir que el collar ocupe la parte anterior y lateral del cuello. La dirección de las plumas puede ser variada y siempre correcta.
        La pequeña región de la barbilla es la única que no tiene rizos, pero justo debajo nace de repente el rizo simétrico de la gola, que está entre el collar y los favoritos. En este rizo de la gola su margen inferior se confunde con el collar, mientras que por los lados se insinúa bajo los favoritos, realzando la parte anterior de los mismos y dándoles su aspecto característico.


        El collar debe está adherido a la cabeza y encerrarla completamente como el borde de un joven hongo que aún no ha terminado de salir. Esto solamente es posible si para formarlo contribuyen la mayoría de las plumas del borde del pterilo de la cabeza; si contribuyen en su lugar preferentemente las plumas del pterilo ventral y dorsal, el collar resulta menos homogeneo y menos adherido a la cabeza. Lo ideal es la completa fusión de estos dos componentes.
        Es fácil darse cuenta cuando un collar corresponde al pterilo craneal observando al ejemplar en el momento en que gira la cabeza a un lado y a otro; el collar nacido de la cabeza gira con la misma, porque está sólidamente unida a ella. en los ejemplares de alta calidad se percibe eventualmente un surco en torno al cuello que corresponde a las dos superficies que le han originado (pterilo de la cabeza – pterilo ventral y dorsal).
        Un collar incompleto o demasiado bajo, tal que no se una con la base de la cabeza perderá 1 punto, mientras que por la casi total ausencia del collar perderá 2 puntos.  

ALAS – 5 puntos. Completas de plumas, normalmente desarrolladas, bien adheridas al cuerpo sin estar colgantes o cruzadas.
        Conviene recordar que en los Parisien de mucho plumaje las rémiges secundarias no se imbrican regularmente y por lo tanto las alas resultan descompuestas; naturalmente hay que considerar el defecto, pero si no desdice mucho hay que tener presente que este apartado solo tiene 5 puntos y la penalización debe ser muy pequeña.

PATAS – 5 puntos. Patas robustas, agarrándose bien al palo, uñas en forma de sacacorchos y tendiendo a  serlo.
        Robustas, en parte cubiertas de plumas. Con las uñas anteriores que pueden ser normales, plegadas o en sacacorchos, sin que esto constituya un mérito o un demérito.
        La uña posterior debe estar íntegra, si no lo está se descalifica al canario. La rotura de una o dos  uñas anteriores supone una puntuación de 3 ó 4 puntos.

COLA – 5 puntos. Homogénea, robusta, con la extremidad cuadrada, con las timoneras muy largas y rectas, las plumas de encima de la cola deben tener numerosas plumas de gallo largas y falciformes, la parte baja del nacimiento de la cola debe estar recogida y ser consistente.
        Como en el Paduano este apartado comprende las timoneras, las plumas de gallo y además las subcaudales (por debajo del nacimiento de la cola o de las timoneras).
        En los ejemplares de gran talla, parte de la cual depende de la longitud de las timoneras, la cola, a menudo, no es homogénea, es decir, las timoneras no forman un todo único, por lo que debemos penalizarlo con uno o dos puntos, y siempre en relación con las subcaudales. Naturalmente un pequeño espacio no compromete la homogeneidad.
        La cola corta es más fácil que sea homogenea, pero por ser corta, y desproporcionada al volumen del canario será penalizada con uno o dos puntos.
      Las plumas de gallo en general son 10, y lo ideal es que tenga 5 a cada lado. Por lo menos debe tener 3 y bien desarrolladas. Si faltan totalmente se penalizará con uno o dos puntos.

CONDICIÓN GENERAL – 5 puntos. Buena salud, limpieza, temperamento vigilante.
        En el Parisien este apartado se refiere sobre todo a la limpieza de las plumas de la región abdominal, limpieza que no afecte a la vaporosidad del plumaje, por lo que la penalización final puede ser de dos puntos, uno referente al plumaje y otro a este apartado.
        El juez no considerará como una escusa el hecho de que un canario tan rico en plumaje vaporoso dificilmente pueda mantenerse limpio durante el enjuiciamiento, sobre todo en la zona anal. Como cualquier otra raza, un ejemplar sucio, especialmente en la región anal, es bastante desagradable de ver, sobre todo por parte de los visitantes a una exposición.